
Una taberna con solera en pleno corazón de Córdoba, a diez minutos andando de la Mezquita-Catedral.
Llevamos más de cuarenta años en la calle Conde de Torres Cabrera dando de comer a cordobeses de barra y a quien llega de fuera buscando lo de verdad. Guisos que necesitan su tiempo, fritura hecha al momento y producto de la tierra: eso es toda la receta.
El rabo de toro se sigue haciendo a fuego lento hasta que se separa del hueso. Las croquetas se lían a mano, una por una. El salmorejo se sirve como se ha servido siempre. Y el fino de Montilla-Moriles se saca de la bota que preside la sala.
Óscar y su equipo llevan la sala y la barra con la misma prisa de siempre: se llena, se sirve rápido y nadie se va con hambre. Si hay cola, es buena señal.

Se entra por orden de llegada. Lo mejor es plantarse a la hora de abrir: 13:00 o 20:00.
Casi todo va en ración y media ración. Pide varias cosas y ponlas en el centro.
En la barra se tapea de pie y se va rápido. En mesa se come con calma.
Tenemos harina sin gluten y carta de alérgenos. Las croquetas no llevan lactosa.